SANADOR HERIDO
Sanador Herido es un ministerio interdenominacional, basado y centrado en el cristianismo como estilo de vida. Está formado por personas heridas que han sido restauradas; por lo que han decidido ser instrumentos del Espíritu Santo para colaborar en la sanidad de aquellos que han sido quebrantados emocional, relacional y sexualmente. En Sanador Herido damos de gracia lo que de gracia hemos recibido (Mt. 10:8), colocando nuestra fe y esperanza en las manos del primer y verdadero Sanador Herido: JESÚS. (Isaías 53)
¿Quienes somos?
Un grupo de apoyo Cristocéntrico e interdenominacional para servir a la comunidad.
Visión
Alcanzar a las personas quebrantadas, dentro y fuera de las iglesias.
Misión
Ofrecer herramientas bíblicas provistas por Dios para Sanidad.
Valores
Amar, evangelizar, discipular, fortalecer y enviar.
“Perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios”
(Ef. 4:12-13)
Nuestro nombre
Todos en algún momento de nuestra vida hemos sido heridos por personas a quienes amamos y en las que confiamos. Las consecuencias nos sumergen en un profundo océano que nos atrapa sin saber como nadar para salir a flote. Afortunadamente Dios ha provisto esperanza a través de comunidades cuya vida y accionar gire en torno a la figura de Jesús, el Hijo de Dios. Tal como lo profetizo Isaías: “Mas Él fue herido por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; para darnos la paz, el castigo cayó sobre Él, y por sus llagas fuimos nosotros sanados. Él se hizo hombre para convertirse en nuestro Sanador”. (Isaías 53:5-6)
Aún cuando nuestras heridas son curadas, las cicatrices permanecen visibles. El llamado que se nos hace es el de imitar a Jesús, el Cristo; es decir, convertirnos en sanadores heridos para amar, proteger, evangelizar, discipular y guiar a todos los que buscan ayuda; señalarles el camino que les conduce al reino de los cielos.
Los verdaderos sanadores espirituales son aquellos que reconocen sus propias heridas y debilidades, que han luchado contra sus fallas y desesperanza; Dios que los ha transformado a través de Su gracia, verdad, perdón y amor, para que el Espíritu Santo en ellos fluya como un río de agua sanadora hacia los demás.